• BASF e Inocas producirán aceite de macaúba sostenible en Brasil

    BASF e Inocas

    BASF e Inocas (Innovative Oil and Carbon Solutions) firmaron un acuerdo para producir aceite de macaúba de forma sostenible en Brasil. El acuerdo incluye la compra de aceite de semilla y pulpa de macaúba, así como un proyecto de investigación y desarrollo. 

    La asociación también contempla la posibilidad de que en un futuro BASF adquiera una participación de la empresa brasileña. Sin embargo, por lo pronto la multinacional alemana utilizará el aceite de nuez de macaúba en la cartera de ingredientes para cuidado personal y del hogar, tanto en Brasil como en Europa. La producción piloto comercial estará disponible en 2025. 

    “El aceite de macaúba representa una oportunidad sostenible para diversificar nuestro suministro de materias primas renovables, proteger los ecosistemas y promover prácticas sostenibles”, aseguró Mary Kurian, presidenta de la división Care Chemicals de BASF.

    También se planea utilizar el aceite de pulpa de macaúba para la producción de bionafta, un insumo clave para fabricar solventes, detergentes, fibras sintéticas y combustibles. La extracción comercial del aceite de pulpa comenzará en 2027, lo que permitirá a BASF aumentar su oferta de productos con menor huella de carbono.


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    Colaboración con impacto ambiental y social positivo

    La asociación entre BASF e Inocas también considera el financiamiento de los planes de esta última para escalar la producción de aceite de macaúba. A partir de esfuerzos como este, Brasil se posiciona como líder en la bioeconomía global. 

    Desde 2015, Inocas ha desarrollado un modelo innovador que aprovecha árboles de macaúba (Acrocomia aculeata). Es una especie nativa de Brasil adaptada a suelos pobres y condiciones semiáridas, por lo que se cultiva en pastizales degradados. Este modelo mejora la calidad del suelo, controla la erosión y fomenta la biodiversidad, alineándose con los principios de la agricultura regenerativa.

    Inocas planea plantar al menos 50,000 hectáreas de macaúba para 2030, en colaboración con pequeños agricultores. Este esfuerzo generará beneficios económicos para las comunidades y contribuirá a la mitigación del cambio climático.

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