• Fragancias funcionales: la neurociencia integra el bienestar emocional

    fragancias funcionales influyen en el bienestar

    Autor: QFB Jazmin Lozano, Química Formuladora del Área Técnica de Fragancias en Chemico


    El sentido del olfato y el cerebro: más que un simple aroma

    A diferencia de otros sentidos, el olfato tiene una conexión directa con regiones del cerebro responsables de las emociones y la memoria –como el hipocampo y la amígdala– sin pasar primero por el ‘filtro’ racional del tálamo. Esta vía privilegiada permite que los olores provoquen respuestas casi inmediatas en nuestro estado emocional y en la forma en que recordamos experiencias pasadas.

    Este fenómeno explica por qué un aroma puede transportar a alguien a un recuerdo vívido o provocar sensaciones de calma, energía o confort sin necesidad de un análisis consciente. Es precisamente esta conexión neural la que ha despertado el interés de investigadores y formuladores por explorar la neurociencia olfativa aplicada a la perfumería.

    Programas de investigación de casas perfumeras trabajan activamente con técnicas neurocientíficas para evaluar cómo los estímulos olfativos se procesan dentro del sistema límbico y cómo pueden modular estados de ánimo positivos.

    Históricamente, ingredientes como lavanda, mirra o palo santo se han utilizado por sus efectos calmantes o revitalizantes en prácticas tradicionales de bienestar. La perfumería contemporánea ha tomado este legado sensorial y lo ha combinado con herramientas analíticas para diseñar fragancias funcionales que no solo huelan bien, sino que tengan un propósito emocional o de bienestar definido.

    Este enfoque, que a veces se denominado perfumería funcional o mood-enhancing fragrances (fragancias potenciadoras del estado de ánimo)– está ganando terreno como una forma de ‘bienestar portátil’.

    ¿Qué son las fragancias funcionales y cómo influyen en el bienestar?

    Qué son las fragancias funcionales y cómo influyen en el bienestar

    Las fragancias funcionales se diseñan intencionalmente para influir en estados emocionales o de bienestar específicos mediante la selección de acordes olfativos que estimulan ciertas respuestas psicológicas y fisiológicas. Algunas de sus aplicaciones pueden incluir:

    • Reducción del estrés y ansiedad
    • Mejora de la concentración y enfoque
    • Sensación de calma o relajación
    • Impulso de energía o euforia

    Este concepto está empezando a tomar forma en diferentes segmentos del mercado, donde la narrativa del bienestar sensorial se integra tanto en perfumes como en productos de cuidado personal.

    ¿Por qué ahora?

    Millennials y Gen-Z han colocado la bienestar emocional como una prioridad de consumo, influyendo en sus decisiones de compra en belleza y cuidado personal. Ellos buscan productos con significado, que formen parte de rituales de autocuidado y que les ofrezcan beneficios tangibles más allá del aspecto superficial.

    Según las tendencias en cosmética, los consumidores interpretan los productos no solo como herramientas de embellecimiento, sino como experiencias multisensoriales que pueden acompañar sus estados de ánimo o rutinas diarias. Esto ha impulsado a los proveedores y a las marcas a explorar la intersección entre fragancia funcional y bienestar emocional de manera más estructurada.

    Marcas que posicionan el bienestar emocional

    The Nue Co. Functional Fragrance  Considerada una pionera del concepto, esta fragancia está diseñada para ayudar a ‘resetear’ el estado emocional durante momentos de estrés. Su formulación –desarrollada con apoyo de estudios académicos sobre el impacto cognitivo del olor– combina notas con intención calmante y equilibrante.
    Colección Emotions de Charlotte Tilbury  En 2024, Charlotte Tilbury lanzó una línea de seis fragancias diseñadas explícitamente para impactar emociones específicas como energía, calma, felicidad o confianza. Utilizando la tecnología Scentcube, basada en análisis de datos y modelos olfativos, cada perfume se formuló con moléculas que, según las pruebas con consumidores, potencian sensaciones particulares. Por ejemplo, ‘Joyphoria’ para felicidad o ‘Calm Bliss’ para serenidad.

    Publicaciones especializadas han identificado también fragancias de marcas como Vyrao, Edeniste o PHLUR Mood Ring, todas con posicionamientos que enfatizan los efectos emocionales en el usuario como tranquilidad, enfoque o euforia.

    Estos ejemplos muestran que el mercado ya está adoptando –y comunicando– la idea de que el perfume puede ser parte de una estrategia más amplia de bienestar sensorial.

    Actimood®: ciencia aplicada al diseño emocional

    En este contexto de innovación y demanda creciente, Chemico presenta la plataforma Actimood® de nuestro socio estratégico Symrise, una solución que integra principios de neurociencia en el diseño de fragancias con impacto emocional intencionado.

    Fundamento científico

    Actimood® se basa en evidencias sobre cómo el sistema olfativo puede influir en la percepción emocional humana. Se apoya en programas exclusivos de investigación para seleccionar composiciones capaces de evocar estados emocionales positivos como serenidad, energía o bienestar general.

    Beneficios validados

    Las formulaciones desarrolladas bajo esta plataforma han sido evaluadas para potenciar sensaciones tales como:

    • Energía y vitalidad
    • Relajación y calma
    • Confianza y autoestima
    • Bienestar emocional general

    Aplicaciones versátiles

    Estas fragancias se pueden incorporar tanto en cosmética y cuidado personal, como en productos para el hogar, permitiendo a las marcas ofrecer experiencias sensoriales que acompañen la vida diaria de sus consumidores.

    Sostenibilidad y responsabilidad

    Actimood® también responde a las actuales expectativas del mercado con enfoques de formulación sostenibles. Así, incorpora ingredientes naturales y biodegradables sin comprometer la funcionalidad emocional de las fragancias.

    Hacia una nueva era en la perfumería

    El rol del perfume está migrando de ser exclusivamente una declaración estética, a ser una herramienta emocional integrada al bienestar cotidiano. Esta tendencia no solo responde a cambios de consumo, sino también a una comprensión más profunda de cómo los estímulos sensoriales –especialmente los olfativos– están intrínsecamente ligados a nuestras emociones.


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    Para la industria del cuidado personal, esta tendencia representa una oportunidad estratégica: crear productos cuyas fragancias funcionales no solo ayuden a oler bien, sino que generen experiencias de bienestar o por demás significativas para el usuario. Porque en el mercado actual, oler bien ya no es suficiente. El consumidor quiere sentir algo más que conecte con sus emociones.

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