• IWA 42:2022, estándar para acelerar la transición hacia el Cero Neto

    IWA 42:2022 Cero Neto


    Desde 2015 el Acuerdo de París estableció el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 °C. Sin embargo, hasta hoy en día los 193 países firmantes y la Unión Europea no han avanzado al ritmo que se requiere para lograrlo.

    El informe más reciente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, presentado en marzo de 2023, emitió un mensaje de urgencia: el mundo entero debe reducir sus emisiones contaminantes entre 35% y 52% antes de 2030, si quiere alcanzar la neutralidad climática en 2050.

    Los expertos del panel consideran que todavía hay tiempo para limitar el calentamiento global a 1.5 °C antes de finalizar la década. No obstante, es necesario tomar medidas inmediatas y drásticas. Las acciones deben implicar a todos los gobiernos, empresas y a los propios individuos para llegar a cero emisiones o al llamado ‘Net Zero’ o ‘Cero Neto’.

    Alrededor del mundo existen esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), responsables del aumento de la temperatura. Empero, hay divergencias desde la propia definición del Cero Neto, hasta los mecanismos para llegar a ese objetivo. Y si bien muchos actores desean tomar acción, aún no saben cómo hacerlo. Además, las pequeñas y medianas empresas en todas las regiones del mundo tienen más dificultades para empezar su camino hacia las cero emisiones

    Necesidad de unificar esfuerzos contra el cambio climático

    La necesidad de crear un estándar para alinear y unificar todos los esfuerzos contra el cambio climático, dio pie para que en noviembre de 2022 la Organización Internacional de Normalización (ISO) publicara la IWA 42:2022 Directrices para el Cero Neto. Este hecho ocurrió en el marco de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27), realizada en Egipto.

    El documento normativo fue elaborado por más de 1,200 organizaciones y expertos de más de 100 países, incluido México. El objetivo es establecer un marco común de entendimiento para que las organizaciones puedan alcanzar las cero emisiones. Es un estándar aplicable a cualquier tipo de organización, sin importar tamaño, sector o ubicación geográfica.

    “Su importancia radica en que hace comparables los resultados de una empresa a otra o de un país a otro, porque permite que sean medibles, verificables y reportables. Y eso pone en condiciones iguales a todos”, explica Sandra Herrera, consultora en Gestión Ambiental Urbana e Industrial, Cambio Climático y Desarrollo Urbano Sustentable.

    Objetivos y alcances de la IWA 42:2022 Directrices para el Cero Neto

    La IWA 42:2022 Directrices para el Cero Neto es una guía y no una norma obligatoria, es decir, es de carácter voluntario. Sin embargo, aquella organización que decida seguir estas directrices, tiene que cumplirla en todas sus fases y no sólo de manera parcial, según advierte Herrera Flores, también exsubsecretaria de Fomento y Normatividad Ambiental de la Semarnat.

    Es una guía para apoyar a las organizaciones, incluyendo a los gobiernos, organismos e instituciones que dictan políticas u otras normatividades. Una de sus principales aportaciones es la definición del término Cero Neto y las recomendaciones para incorporarlo en las estrategias de una organización. Además, considera todas las emisiones de gases de efecto invernadero, directas e indirectas, a lo largo de la cadena de valor de cada organización.

    IWA 42:2022 Cero Neto se aplica a cualquier organización

    “Cero Neto es la condición en la que las emisiones residuales de gases de efecto invernadero (GEI) causadas por el ser humano, se equilibran con las remociones efectuadas por el ser humano durante un período determinado y dentro de los límites especificados”, dice la IWA 42:2022.

    En otras palabras, el Cero Neto significa reducir las emisiones de GEI hasta llegar lo más cerca posible de emisiones nulas. Y se prevé que habrá algunas emisiones residuales que sean reabsorbidas desde la atmósfera mediante, por ejemplo, el océano y los bosques, la captura directa de carbono, la reforestación, etcétera.

    Estructura de la IWA 42:2022

    En sus 11 capítulos, la IWA 42:2022 Directrices para el Cero Neto abarca temas como:

    • Principios rectores del Cero Neto para todas las organizaciones.
    • Incorporación del Cero Neto a las estrategias y políticas.
    • Significado del Cero Neto en diferentes niveles y para diferentes tipos de organización.
    • Establecimiento y la alineación de los objetivos a mediano y largo plazos basados en la equidad, los últimos conocimientos científicos, la evidencia, las investigaciones y las buenas prácticas acordadas.
    • Acciones que deben realizarse para alcanzar los objetivos.
    • Reducción de las emisiones de GEI dentro de la cadena de valor.
    • Protección y restauración de la naturaleza.
    • Emisiones evitadas y otras contribuciones climáticas más allá de la cadena de valor.
    • Remociones (retiro de un gas de efecto invernadero de la atmósfera como resultado de actividades humanas deliberadas).
    • Compensaciones (reducción de emisiones o remoción resultante de una acción realizada fuera de los límites de la organización para contrarrestar las emisiones residuales).
    • Créditos (certificado negociable que representa la mitigación de una cantidad determinada de emisiones GEI).
    • Declaraciones.
    • Seguimiento, medición y uso de indicadores adecuados y coherentes.
    • Equidad, empoderamiento, reparto equitativo e impacto más amplio.
    • Reporte transparente y comunicación eficaz.

    Cabe destacar que la guía está alineada con los objetivos y acciones de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU para apoyar la equidad y la transición mundial a una economía Cero Neto.

    Liderazgo y compromiso de los entes

    En el capítulo 7 sobre Liderazgo y Compromiso, la IWA 42:2022 sugiere que las organizaciones que se apeguen a estas directrices deberían ir más allá de su cuota de 50% de reducción de emisiones GEI para 2030. Incluso, sería importante que alcancen cero emisiones del Alcance 1 (emisiones directas de una empresa u organización causadas por su funcionamiento) y Alcance 2 (emisiones indirectas generadas por la producción de energía que una organización compra).

    También deberían apuntar a que sus emisiones residuales sean inferiores al 5% de las emisiones de línea base de Alcance 3 (emisiones indirectas generadas por proveedores y clientes y de la empresa u organización). Estas últimas representan el 70% de la huella de carbono de una compañía.


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    Para lograrlo, la guía describe cómo establecer los límites de reducción de emisiones en distintos niveles: territorial, sectorial, organizacional, cartera o activos. También establece los pasos a seguir para definir los objetivos, realizar mediciones y generar reportes de los avances.

    En esta tarea es fundamental el papel del líder de la organización para asegurarse de alinear las políticas y acciones para evitar contradicciones entre el objetivo del negocio y las estrategias Cero Neto. Será necesario también definir las responsabilidades de cada involucrado, contar con miembros competentes para poner en marcha las acciones, aplicar incentivos y comunicar los planes y progresos periódicamente.

    ¿Por qué implementar el Cero Neto?

    Los beneficios de implementar IWA 42:2022 Directrices para el Cero Neto son indiscutibles para las organizaciones. Es una tendencia mundial, un tema de competitividad, más allá de lo positivo que resulte para el medio ambiente. Cualquier organización, por pequeña que sea, incluso los propios individuos con sus acciones, pueden contribuir a evitar el calentamiento global.

    “En principio, lo importante es que haya interés, ese es el primer paso. El segundo es que no pueden ponerse metas tan ambiciosas de entrada, sino ir avanzando paulatinamente. Aunque la propia norma y otros documentos de Naciones Unidas hablan de la necesidad de hacer todo a la brevedad. Pero bueno, tienen que ver cuál es posible para las empresas y que trabajen para ello”, recomienda la consultora.

    Además del prestigio que implica contar con una certificación ISO, es una manera de mostrar que como empresa u organización se tienen resultados medibles, verificables y reportables. Esto es una ventaja competitiva porque contarán con un valor agregado a su producto o servicio frente a la competencia.

    Y es que como lo señala Sandra Herrera, la Unión Europea tiene normativas que gravan el CO2 de las importaciones entre países miembro. El arancel climático está encaminado a descarbonizar la industria y se ha venido aplicando gradualmente desde 2023.

    Las empresas que exporten hacia países donde se tenga un impuesto al carbono van a tener que cumplir. Y cada día serán más las compañías que lo requieran. Incluso las multinacionales con operaciones en el país y que tienen compromisos de reducción global, también harán que todas sus filiales se muevan hacia el Cero Neto.

    “Si queremos ser un país competitivo, si queremos seguir siendo importantes en los tratados comerciales con Norteamérica, con la Unión Europea o con el Reino Unido, tenemos que ir por todos estos mecanismos que comprueben que estamos haciendo nuestra parte para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero”, enfatiza la consultora en gestión ambiental y cambio climático, Sandra Herrera.

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