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    La ética en la industria cosmética como agente de cambio

    La ética en la industria cosmética está siendo ponderada en los procesos y productos debido a la toma de conciencia de los consumidores.

    La industria cosmética global está siendo influenciada por los valores de la ética y la sustentabilidad, esto gracias a los actuales estilos de vida de los consumidores. La ética es un conjunto de normas morales o códigos de conducta que determinan la forma de pensar y actuar. Estas normas nos dicen qué ‘sí se puede hacer y que no’.

    La ética en la industria cosmética está redefiniendo los distintos niveles de responsabilidad, los procesos y los productos. Todo ello encaminado a disminuir el impacto ambiental, animal o social.

    Con el manejo de la ética y la sustentabilidad, las empresas tienen la posibilidad de desarrollar productos asequibles e inclusivos en edad o tipo de piel. Estos factores también contribuyen a que las compañías cumplan con lo que prometen y a promover estilos de vida saludables y de bienestar.

    ¿Por qué ha ganado importancia la ética en la industria cosmética?

    Los consumidores ahora son más conscientes. Una parte importante de ellos está mirando hacia un entorno de mayor prevención, inclusión, y también de balance físico, espiritual y mental.

    A los millennials, por ejemplo, les gusta tomar decisiones más positivas, valoran el respeto y la compasión por otros seres humanos, animales y el medio ambiente. Sus hábitos de consumo van de un materialismo común a una vida más simple. Y con la globalización, han tenido acceso a productos de diferentes partes del mundo, con ingredientes variados.

    Sin embargo, los consumidores también buscan productos personalizados, prácticos, individualizados, auténticos y relacionados con sus valores. A muchos les interesa ser parte del cambio sostenible y difundirlo, todos tienen un ‘influencer’ en su interior.

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    Los nuevos consumidores suelen escoger productos más saludables. Algunos incluso se han vuelto veganos. Estas acciones también han influido en los ingredientes usados en los productos de belleza.

    Hoy en día demandan que los ingredientes procedan de fuentes naturales o vegetales; que sean orgánicos o que no contengan derivados animales. Así, buscan regresar a los ingredientes básicos tradicionales, con propiedades curativas, obtenidos mediante procesos sustentables.

    Aunado a lo anterior, existe una creciente oposición al uso de los plásticos. De ahí que haya aumentado la oferta de empaques reciclados, biodegradables o compostables. Asimismo, hay una creciente demanda de productos no probados en animales.

    ¿Cómo impacta la ética a los procesos de la industria cosmética?

    Las marcas locales y globales de productos cosméticos han tenido que implantar valores éticos a todos sus procesos de manufactura. Por ejemplo, la Unión Europea ha implementado diversas regulaciones y certificaciones para favorecer el reciclado de materiales, evitando así que ingresen a las corrientes de desechos.

    En esta línea también va la recuperación del plástico de las playas y del mar para producir empaques reusables. Lo mismo ocurre con la fabricación y venta de cosméticos sin empaque para llegar a cero residuos. Acciones como estas se están orientando a la reducción de la huella de carbono de los procesos.

    Algunas marcas también han incorporado ingredientes alimenticios o vegetales en los productos. La razón es que suelen prometer alta pureza, altos niveles de nutrientes (carotenoides, fitoesteroles, tocoferoles, etc.), así como beneficios comprobables y visibles.

    Otras marcas incluso han minimizado el número de ingredientes en las fórmulas; o bien han eliminado aquellos que son sintéticos o irritantes para prevenir posibles afectaciones al consumidor o al ambiente. De esta forma los comercializan como ‘cosméticos sostenibles’.

    Los fabricantes de cosméticos también recurren a proveedores de ingredientes naturales que manejen códigos de ética y de sustentabilidad. En Francia, por ejemplo, el programa Natura 2000 es una red de áreas de conservación de la biodiversidad que certifica a las empresas en la obtención renovable de las algas.

    En Brasil existe la certificación FSC que aplica para los proveedores de aceites 100% naturales. Esta certificación asegura el manejo forestal sostenible de los recursos y garantiza la economía del lugar.

    La Responsabilidad Social Empresarial es otro caso de interés, pues toma en cuenta los derechos humanos de los empleados. A la lista de sustentabilidad se suman, además, el ahorro de agua y energía, el manejo del papel, el reciclaje, etc. Y se incluye a toda la cadena de valor.

    La importancia de adoptar y consolidar una visión ética en la industria cosmética

    Es importante adoptar y consolidar una visión ética en la industria cosmética porque así aumenta la credibilidad y fidelidad de los consumidores. A través de este enfoque exhibe transparencia en sus valores, productos y servicios. Esto favorece la innovación y la renovación permanentes.

    Las compañías globales han sido las que le han dado mayor énfasis a la ética y a la sostenibilidad. En México, aunque no hay una regulación al respecto, las empresas han adoptado medidas voluntarias para hacer más sostenibles sus procesos y productos. Así se han alineado con las tendencias del mercado.

    Durante 2020 las empresas mostraron gran dinamismo en temas éticos y sustentables. Entre ellos la incorporación de ingredientes multifuncionales, vegetales u orgánicos. Lo mismo ocurrió con los empaques renovables. También se enfocaron en la reducción de costos de sus procesos (energía, agua, insumos, etc.).

    En 2021 parece que la tendencia ha tomado mayor fuerza, aunque se percibe un  nuevo enfoque en los derechos humanos. Es decir, respeto a las mujeres, inclusión, manejo del estrés, pago justo, sin cargas excesivas de trabajo, cumplimiento de la ley, seguridad social, entre otras.

    ¿Qué esperar en los próximos años?

    Desde la perspectiva de Brenntag, el desarrollo de negocios transparentes entre empresas está marcando una tendencia en 2021. Se trata de promover una cultura ética en la industria cosmética, de cumplir con los bienes y servicios, combatir la corrupción, atender los derechos humanos. Es probable que esta tendencia se mantenga en lo subsecuente.

    Por consiguiente, será de ayuda que proveedores y fabricantes establezcan una relación estrecha, de confianza y de conocimiento mutuo sobre los valores de cada proceso y producto. Observamos que los códigos de ética europeos también podrían ejercer una influencia relevante en la industria cosmética global.

    La implementación de principios éticos y sustentables podría implicar mayores costos. Sin embargo, adoptarlos hará que las empresas estén a la vanguardia, en tendencia. De igual manera, les permitirá cumplir con las necesidades y expectativas del mercado en términos de seguridad ambiental, animal o social.

    En cuanto a los activos e ingredientes que podrían alinearse con esta tendencia, consideramos los siguientes: multifuncionales, naturales basados en plantas, aceites esenciales, aceites naturales y ceras vegetales.

    También es posible tomar en cuenta a los ingredientes minerales, polímeros naturales, activos del mar, probióticos, así como los que se obtienen por fermentación. Lo mismo que todos aquellos que son altamente biodegradables o renovables.

    QFB Nancy Molina

    Technical Manager, Brenntag México

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